Microrrelatos del amanecer

  • 12.06.2021 18:16

    Por un pelo

    Se levantó sin ganas de nada. No quería ir a ninguna parte. No quiso ducharse, ni desayunar, ni afeitarse, ni vestirse, ni quitarse el pijama… Justo le dio tiempo e intención suficiente para volver a meterse en la cama tras beber un poco de agua. Cerró los ojos, percibió su propia respiración....

  • 10.06.2021 12:24

    El hombre de la pata de palo

    Me impactó ver a aquel hombre con la pata de palo. Increíble. Sabía de ellos por la literatura y el cine. Piratas, mendigos… Caminaba delante de mí; marchaba con decisión hacia alguna parte por la acera de una céntrica vía de la ciudad donde vivo. ¡“El hombre de la pata de palo”! ¡A estas alturas...

  • 04.06.2021 07:05

    Hacer pie

    Apenas ha cumplido los ocho años, pero ya es un gran nadador y, como cada día de verano, a las once de la mañana ya está a punto de meterse en el agua. Ve entonces desde el pequeño pantalán a su amigo Raúl, que ha perdido la cámara de rueda de camión que utilizaba como flotador y pide socorro...

  • 10.05.2021 06:55

    La puerta de las fantasías

    -No abráis más la puerta- les dijo su madre. Las dos hermanas se miraron. -¿Por qué, mamá?- Le respondieron a dúo-.  ¿Cómo podremos salir? La madre, silenciosa, cogió el cúter y, hundiendo la hoja metálica en un punto del cartón, trazó el gran marco de una nueva entrada; mucho más grande que...

  • 29.04.2021 18:12

    La piraña

    La piraña era una chica de reacciones rápidas. Rubia, pecosa y menuda. Ingenua, pero de lengua mordaz. Quizás de ahí el apodo, aunque lejos de resultar lo peligrosa que pudiera suponerse portando semejante mote, resultaba muy tierna… para los suyos. Sus amigos y su novio. Especialmente para él, era...

  • 28.04.2021 12:43

    Palabras de caza

    El escritor se situó, como cada amanecer, frente al folio en blanco y se dispuso a esperar con la mente atenta, el corazón al acecho y el estómago vacío; pues en instantes llegarían las palabras y él tendría que imponer orden. Y tal como esperaba, enseguida las vio llegar. Comparecieron en jauría...

  • 26.04.2021 06:39

    La tortilla francesa

    Durante toda la vida se le repitió aquel sueño. Debía de tener unos cuatros años cuando lo tuvo por primera vez, no pudo ser después, porque el sueño transcurría en su casa de Madrid y su familia se mudó a la Isla poco después de que él cumpliese los cinco. El largo pasillo encauzaba la enorme casa...

  • 23.04.2021 10:18

    La piedra

    La piedra, sobre los apuntes de trabajo, mantenía un extraño equilibrio y no había forma de conseguir que alcanzara una apariencia estable; sin embargo, Ana se había empeñado en utilizarla de pisapapeles. Le atraía esa piedra, realmente extraña. Aunque quizás no fuera exactamente una piedra. Tal...

  • 19.04.2021 09:43

    La confesión

    -Sí, ya puede empezar con su declaración. En cuanto se encienda la luz roja… -Estoy preparado… -Listo. Cuando quiera… -He traído el texto escrito. ¿Importa si no improviso? -No, No… Adelante.   -       “No me podía creer lo que estaba pasando. Su abogado me...

  • 16.04.2021 12:02

    El aviso de los perros

    A esas horas de la madrugada la negrura de la noche mantenía toda su densidad y allí no latía más corazón que el suyo. Recordó que amanecía un sábado y que tenía que ir a dar de comer a los perros. Le hubiese gustado dejarse querer un rato más por las sábanas, pero oyó ladridos inquietos y decidió...

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Microrrelatos del amanecer

  • 12.06.2021 18:16

    Por un pelo

    Se levantó sin ganas de nada. No quería ir a ninguna parte. No quiso ducharse, ni desayunar, ni afeitarse, ni vestirse, ni quitarse el pijama… Justo le dio tiempo e intención suficiente para volver a meterse en la cama tras beber un poco de agua.

    Cerró los ojos, percibió su propia respiración. Lenta, obstruida, ruidosa y difícil.  Recordó, lo sucedido en la tarde día anterior y lloró. Lloró a lágrima viva. Descontroladamente. Desde la cabeza, desde el corazón, desde las tripas, desde el alma. Fluían en bucle los fotogramas del trágico momento: Su hijo corriendo hacia la calle persiguiendo a la perrita. El frenazo, las voces entrecortadas de los transeúntes, la cachorra convertida en sordo gemido que vuela por los aires en cámara lenta, la vecina intentando reanimar al pequeño… Tendido e inánime sobre el asfalto.

    Pudo haber sido una tragedia infinita.

    Sin duda su difunto padre tenía razón cuando decía aquello de “Dios siempre protege a los niños y a los borrachos”.

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Miguel Cabeza